Las dos almas del Maule

Los vinos del Valle del Maule se debaten entre lo tradicional y lo moderno, entre la aceptación de la cepa País y su trabajo artesanal pero muy serio y las grandes producciones vitivinícolas modernas.

Las dos almas del Maule

Muy cerca de Cauquenes, José Arias vende sus vinos hechos con la uva País. Por el otro lado, en El Sauzal Renán Cancino hace lo mismo, pero sus cepas son, además de País, Carignan y Garnacha. Ambos tienen la bodega de vinificación junto a su casa. José trabaja en un pequeño galpón de madera que deja pasar el calor de la tarde, un aire pesado que calienta las chuicas de vino; la amenaza latente de convertir todo en vinagre; Renán trabaja y acopia en lo que fue un viejo almacén de la familia.

Nada en esas bodegas muestran los avances tecnológicos que ha experimentado el vino chileno. Por el contrario, José, Renán y un atado de productores artesanales aún subsisten y vinifican como lo hicieron sus antepasados. Llevan en el corazón el vino y sus catadores son los viejos del pueblo que les ayudan a probar sus vinos hechos con la uva País. La cepa país llegó con los conquistadores Chile y probar de ella es un viaje enológico a lo más profundo de nuestra tradición vitícola, un sorbo de nuestra historia.

Pero esta poética realidad, contrasta con las nuevas inversiones que suceden más hacia el norte, en la zona de Talca y Curicó. La País, Garnacha o Carignan dejan paso al Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot y Carmenère. Acá las barricas añosas se cambiaron por cubas de acero inoxidable, las parras tiene riego tecnificado, las bodegas son manejadas con sistemas de control por computadoras y la guarda es en barricas de madera francesa o en roble americano. Entonces los vinos son suaves, refinados, sutiles y de gusto internacional. Muy lejos de los ásperos taninos de los rústicos del Maule Sur.

Así, con estas dos realidades hoy somos testigos privilegiados de dos almas que habitan en el Maule. Dos almas que comparten lecho y río. Aportando una enorme diversidad a la producción vitivinícola chilena con todos los matices que caben en las más de 50 mil hectáreas de vides finas plantadas, casi la mitad de la superficie total de viñas para vino en Chile.