Los 40 años de la lechería Loncomilla

Desde 1975 deleita los paladares de los chilenos. Hoy tiene siete productos en distintas variedades y venden, solo en helados, más de tres millones litros por año.

Los 40 años de la lechería Loncomilla

La última innovación de la lechería Loncomilla es el nuevo helado Super Premium, que cumple con todas las normas de Estados Unidos para la clasificación de este tipo de productos. 

Son helados “muy cremosos, de suave textura y alta calidez en boca, son el fruto del delicado proceso de producción artesanal”, explica en su sitio web, “que hacen de este producto artesanal combinado con una selección de los más exquisitos ingredientes del mundo” agrega. Son seis sabores, entre los que destaca avellana europea y chocolate belga.

Con este helado, la lechería Loncomilla consolida una trayectoria de 40 años, que comenzó en 1975 con 46 vacas y una pequeña sala de ordeña de 8 x 5 metros. 

Dos años después construyen su primera sala de ordeña moderna, con tecnología importada desde Estados Unidos. Todos estos avances permitieron ofrecer leche fresca todos los días en la orilla de la ruta hacia Constitución y también llevarle en bidones a esa ciudad para venderla. Lo que sobraba de la ordeña, sirvió para ampliar el negocio y comenzar a ampliar el negocio y elaborar queso fresco. 

A Comienzos de la década del ’90, se construye una nueva sala de ordeña con capacidad para 44 vacas y a pedido de sus clientes, elaboran el queso fresco con leche semidescremada para reducir el aporte de grasas. Ese mismo comienza la fabricación de mantequilla.

Los helados son uno de los productos más famosos de esta empresa, y su producción comenzó en 1992 y partió con una máquina modelo Taylor 335 para servirlos en barquillos y ofrecerlos en el salón de ventas. Al año siguiente, y considerando la enorme producción, se decide pasar de los “helados” a los “postres”, así nace la marca San Francisco de Loncomilla. 

El boca a boca en la región del Maule fue la mejor publicidad y sus productores llegaron a los supermercados de toda la zona. La expansión hacia Santiago no tardó, en 1995 estos exquisitos postres llegaron a la capital, pasando rápidamente de comercializarse en pequeñas heladerías a los supermercados más grandes. 
Con esta expansión los controles de calidad aumenten y junto con el Mundial de Francis 98, la mayor parte de los ingredientes de los postres se elaboran en la lechería privilegiando los productos naturales. Así nacen nuevos sabores, específicamente de fruta.

Cambió el siglo y los helados light se hicieron una realidad. Hoy venden más de 3 millones de litros de helados anuales y los postren San Francisco están en prácticamente todo el país.