Los chaiteninos, el duro retorno de los hijos del rigor

Hace seis años, el 2 de mayo del 2008, en el sur de Chile un volcán hizo erupción destruyendo todo a su paso, ahí, la localidad de Chaitén fue devastada por la madre naturaleza. Si bien no murió ninguno de sus siete mil habitantes, todos debieron abandonar su hogar.

Los chaiteninos, el duro retorno de los hijos del rigor

Ese hecho marcó una evacuación histórica. Para el 3 de mayo ya se habían desalojado a cerca de 4 mil personas. Algunos se negaron a dejar la zona, ya sea por cuidar a sus animales o sus casas. 

Pero desde aquellos días ya han pasado casi 8 años, en los cuales se determinó que la ciudad debía trasladarse, que no se podía poblar. Sin embargo, la realidad ha sido otra.

La comuna de Chaitén tenía 7 mil 062 habitantes en 2008. Hoy, menos de la mitad: 3 mil 424. Muchos de los pobladores nunca volvieron y echaron raíces en ciudades cercanas como Osorno y Puerto Montt.

Hoy, la comuna tiene mil 841 hombres y mil 583 mujeres. Según el Censo de 2012, su población principal, es decir, más del 36 por ciento, tiene entre 35 y 39 años.

No hay hospitales y sólo funciona un colegio. Esa es la comuna que hoy renace desde las cenizas.

El alcalde de la comuna, Pedro Vásquez, reconoce que hay algunos problemas, los que principalmente se deben a la falta de vivienda, ya que para que las personas puedan volver al pueblo tienen que tener techo.

El Poder Judicial funciona en estos minutos en Futaleufú, pero el objetivo es que todos los servicios públicos se trasladen a Chaitén, como capital de la provincia de Palena.

Se pretende que junto con la creación de viviendas se permita la construcción de espacios seguros. Actualmente, hay 150 casas, de las cuales 80 son fiscales. La idea que planteaba el ex Ministro de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, era crear estos espacios al sur de la ciudad, de manera tal de habilitar el área sur.

Por lo pronto, la ciudad sigue trabajando en el desarrollo de la capital comunal, con una clara intención de consolidarse.

Fuente:
Angélica Baeza, La Tercera