Los esforzados viajes de los veleros del salitre chileno

A comienzos del siglo XX desde Chile salían 66 barcos con nitrato al mes. Guillermo Burgos, autor de “Veleros franceses y alemanes en la Ruta del Salitre. Los Cap-Horniers del salitre”, asegura que “el Cabo de Hornos era increíblemente peligroso, con hielos que se desprendían, corrientes y vientos inestables”.

Los esforzados viajes de los veleros del salitre chileno

Años atrás el cobre viajaba a Gales desde el puerto de Coquimbo en veleros que volvían cargados de Carbón.

Luego de la Guerra del Pacífico, la anexión entre Tarapacá y Antofagasta coincidió con la demanda mundial que tuvo el salitre, el cual era utilizado como fertilizante, lo que llevó a que su producción tuviera un fuerte crecimiento: de 500 mil toneladas en 1882, se pasó a 4  millones de toneladas en 1918.

A comienzos del siglo XX desde Chile salían 66 barcos con nitrato al mes. Guillermo Burgos, autor de “Veleros franceses y alemanes en la Ruta del Salitre. Los Cap-Horniers del salitre”, asegura que “el Cabo de Hornos era increíblemente peligroso, con hielos que se desprendían, corrientes y vientos inestables”.

Esta obra es el resultado de cuatro años de investigación, en el cual se revisa la historia de las dos compañías dedicadas al transporte de nitrato hacia Europa. Este viaje enfrentaba a los tripulantes, además, a la precariedad de los puertos. Había tan pocos muelles que la carga debía hacerse con lanchones y era sumamente lenta.

Aun con estos obstáculos, los veleros no cambiaron su ruta por el Canal de Panamá, ya que el viaje no resultaba rentable y el viaje requería la maniobra de naves motorizadas.

En aquellos años, personajes claves eran los estibadores locales, personas que cargaban 30 mil sacos construyendo perfectas pirámides. Según Burgos, "Los estibadores chilenos eran famosos por su enorme capacidad. Todos los documentos testimonian que la carga estibada en cualquier puerto chileno no se movía un ápice al atravesar el Cabo de Hornos".

El francés Antoine-Dominique Bordes (1815-1883) trabajó desde los 11 años. Bordes transporta en 1870 su primera carga a Francia, y en 1890 construye la primera barca de acero de cinco mástiles: "France". "Otra nave emblemática fue 'Tijuca'; estaba tan bien hecha que navegó por más de 60 años", apunta Burgos

La compañía llegó a tener 127 naves, transformándose en una de las más importantes del mundo. Aun así, fueron incapaces de superar la Primera Guerra Mundial, perdiendo 25 veleros y 123 tripulantes.

La compañía del alemán Ferdinand Laeisz abrió sucursales en varios puertos, incluyendo el de Valparaíso. "Él también vendía seguros y probablemente con eso hacía más plata, pero su compañía de navegación era el gran orgullo, y con toda razón, porque era extraordinaria. Además, incorpora todos los avances que existían en la ingeniería naval, educan muy bien a sus tripulaciones". "Dos joyas de su flota fueron el 'Potosí', velero de cinco mástiles, y el 'Preussen', el mejor y más eficiente velero que se construyó nunca", relata Burgos.

A diferencia de la compañía francesa, esta sí supo sobrevivir. Si bien prácticamente toda la flota fue confiscada en la Primera Guerra, no lograron recuperar todo el salitre que habían cargado en puertos chilenos, vendiéndolo a Alemania. "Con ese dinero vuelven a comprar sus propios veleros, que habían sido entregados a los aliados como compensación de guerra", relata Burgos.

Con la Segunda Guerra Mundial pierden nuevamente su flota. Se mantienen con los seguros, y más adelante retoman el transporte por mar. Hoy trabajan con carga en general, no con salitre, pero son tan prósperos como en la edad dorada de los veleros.