Los inicios de nuestra Chilenidad

No hay consenso en cuanto a la definición exacta del concepto de “chilenidad”, el cual puede expresarse como actitudes propias, lenguaje único, mismas tradiciones, comidas y bebidas, música etc. 

Los inicios de nuestra Chilenidad

Entre los historiadores y autores patrios no hay consenso en cuanto a la definición exacta del concepto de “chilenidad”, el cual puede expresarse como actitudes propias, lenguaje único, mismas tradiciones, comidas y bebidas, música etc. Pero es muy difícil definirlo en palabras, y por eso el disenso académico que para tratar este tema se ha ido al estudio del concepto de Estado, el cual se le determina con sus elementos de “Territorio, Población y Poder”. Concepto de los pensadores europeos de los siglos 17,18 y 19.

Más, se ha podido verificar que hay pueblos en el mundo que no poseen estas características para ser denominados Estados, faltándole generalmente el territorio (por haber sido desplazados) o el de poder (en el significado de “Poder” occidental, es decir el Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y que sin embargo constituyen una “Nación”. Y sí hay acuerdo en la academia que este último concepto se le atribuye la calidad de “pertenencia a un pueblo de sangre homogénea, con historia en común y raíces propias, estructurados en una sociedad que posee jerarquía y mando interno, y que mantiene una visión de conjunto hacia un futuro mejor, unidos y protegidos por la fuerza de esta unión”.

De lo anterior desprendemos el concepto de Nación, y vemos a la Nación chilena…pero ¿cuándo nace como tal? Se discute si es en la Guerra de Independencia o antes, cuando se produce el primer nacimiento de un “chileno”, es decir de un conquistador español con una originaria de esta tierra. Para después, y siendo un territorio “isla” comienza un original y único espécimen “chileno” que con el paso del tiempo va creando un sistema de vida que se transforma en tradiciones y leguaje únicos en el mundo.

Hay discusión académica, pero todos coinciden que el “ser chileno” se defiende (para algunos) en la Guerra Contra la Confederación Perú-Boliviana de 1839, y para otros se concreta y comienza su despliegue ya como parte del alma nacional que se ve reflejado en tradiciones guerreras y alabanzas con himnos al “chileno” mismo, orgullo por la patria que se ha defendido bajo la Bandera nacional, se ha cantado el Himno Nacional que se han llevado junto al Escudo Nacional al campo de batalla. No es casualidad que la Constitución de la República de Chile tenga estos tres elementos como parte de la chilenidad en sus conceptos de símbolos patrios.

Y precisamente lo anterior, se conjugan en una sola acción de guerra victoriosa en la batalla de Yungay, en esa guerra antes nombrada, un 20 de enero de 1839.

Como escribe don Eduardo Arriagada Alfaro, miembro de la Academia de Historia Militar refiriéndose a esta gloriosa batalla: “La cual estuvo dirigida (la guerra misma) a desarmar dicha construcción política implementada por el Mariscal Andrés de Santa Cruz; esta última, para el genio político del entonces ministro Diego Portales, constituía una amenaza para el naciente Estado chileno.”

“Actualmente, dicho conflicto es poco conocido en nuestra sociedad, pero en su momento fue muy importante para nuestro país, ya que permitió consolidar entre chilenos el sentido de nacionalidad, que hasta entonces no estaba totalmente asimilado. Además, esta acción constituye la primera gran victoria militar del Chile independiente y quedó grabada en la memoria nacional mediante el himno que lleva el nombre de esa célebre batalla, y que hasta hace no muchos años estaba muy difundido entre la población”.

“Por otra parte, surgió en el imaginario nacional la figura del “Roto chileno”, que simbolizaba a los sectores populares de nuestro país que integraron las fuerzas chilenas que tomaron parte en esta guerra y que se batieron durante ella en forma heroica”.

Hasta aquí el relato de don Eduardo Arriagada Alfaro, que demuestra que su análisis histórico, sitúa la “chilenidad” como una afirmación de esta, la cual es defendida por vez primera en el campo de batalla en territorio extranjero hostil, con el propósito de defender la identidad e independencia de Chile frente a caudillismos que nos habrían llevado a cruentas guerras intestinas sin posibilidad alguna de surgir como nación propia, con identidad, homogeneidad, lenguaje, tradiciones e historia en común.

Tan importante fue esta batalla con su himno “Cantemos la gloria del himno marcial, que el pueblo chileno obtuvo en Yungay”, que fue el símbolo y canción de los soldados chilenos cuando enfrentaron esa gigantesca misión de combatir y vencer en la Guerra del Pacífico (cuarenta años después) inspirados en un patriotismo sin parangón en toda América, llevados por el impulso de aquellos vencedores que hicieron de Chile una Nación, coronando con laureles de “Gloria y Victoria” la historia de la Patria.

No fue casualidad que la mayor parte de sus Coroneles y Generales fueran simples soldados o Alféreces en esa guerra de 1839, teniendo la experiencia del combate por el amor a Chile, como don Manuel Baquedano quien con 15 años de edad combatiera en esa insigne batalla que significó dos victorias: la militar luchando contra el enemigo, terminando la guerra, logrando la paz; y aquella que nos señaló para siempre como Chile, una Patria y su objetivo de hacer de esta una gran nación.

Por eso hemos querido hacer un homenaje a la batalla de Yungay de un 20 de enero de 1839 como al hecho que en esa fecha Chile se constituyó para siempre como una nación, comenzando la “Identidad Chilena”.