Los poetas populares del siglo XIX, su legado y características

A través de su historia, la poesía popular chilena se dividió en dos ramas: una masculina y una femenina. Cada cual tenía sus propias características que incluso destacaban por tener sus instrumentos particulares.

Los poetas populares del siglo XIX, su legado y características

Rosa Araneda, Daniel Meneses, José Hipólito Casas Cordero, Nicasio García, Juan Rafael Allende, Juan Bautista Peralta y Adolfo Reyes, tienen una característica en común. Ellos fueron los más importantes poetas populares de fines del siglo XIX.

A través de su historia, la poesía popular chilena se dividió en dos ramas: una masculina y una femenina. Cada cual tenía sus propias características que incluso destacaban por tener sus instrumentos particulares.

Las cantoras cultivaron la lírica liviana, poesía popular chilena que constaba de cantos alegres de baile como las cuecas o las tonadas ejecutados con arpa y guitarra. Estas manifestaciones líricas fueron raramente puestas por escrito o publicadas, por lo cual, en su mayoría, se han perdido.

En el caso de los hombres, se dedicaron a cultivar restos del canto épico y la lírica cortesana, controversias entre poetas llamadas "contrapuntos" y expresiones de religiosidad popular como el canto a lo divino, interpretado en velorios de angelitos y en Navidad.

Existían marcadas diferencias entre el oficio de cantor y el de poeta. Si bien hubo poetas que a la vez fueron cantores, no fue algo que se viera con mucha frecuencia. El huaso cantor se ganaba la vida con algún negocio u oficio, poseía la dignidad que confiere la sabiduría y los conocimientos que entregaba al público acompañado de guitarrón. Los poetas, llamados "poeta popular", "populares" o "verseros", ocuparon un lugar social inferior al de los cantores; en la mayoría de los casos documentados su medio de subsistencia era la impresión y venta de versos publicados en hojas sueltas o, bien, en cuadernillos que eran voceados en los mismos lugares que los periódicos regulares.

Entre los temas que abordaban se encontraba una gran diversidad, aunque generalmente se referían a acontecimientos extraordinarios que concernían a toda la sociedad, como desgracias, crímenes, fusilamientos, crónicas y comentarios políticos o disputas entre poetas.

El primer poeta en imprimir sus versos fue el santiaguino Bernardino Guajardo, quien debe su fama no solo a haber sido el cantor de los hechos de la Guerra del Pacífico (1879-1884), sino también al recocimiento de sus sucesores, quienes lo consideraron como el mejor.

En 1933, las hojas de versos dejaron de aparecer. En aquel entonces se pensó en la desaparición definitiva de esta forma poética, sin embargo, lo que ocurrió fue que esta volvió a su forma oral, modalidad en la que continúa siendo ejecutada hasta el día de hoy por los cantores de Pirque, con esporádicas apariciones en forma escrita, como las publicaciones en el diario El Siglo en la década de 1950 promovidas por Diego Muñoz.