Los últimos días de la poetisa del Elqui

Gabriel Mistral murió a los 67 años, tres meses antes de cumplir los 68. Sin lugar a dudas que Chile y el mundo se estremecieron.

 

Los últimos días de la poetisa del Elqui

Lucila Godoy Alcayaga falleció en Nueva York un 10 de enero de 1957. Su agonía había sido lenta, si bien le habían detectado cáncer al páncreas muy al final de su vida, ella sabía que la muerte la acechaba, motivo por el cual comenzó a realizar variados gestos de despedida en sus diferentes actividades diarias.

En 1954, ya estaba delicada de salud. Sin embargo, participaba en variadas actividades públicas. La Asociación Panamericana de Mujeres hizo en Nueva York un homenaje a Chile a través de ella. En aquella oportunidad leyó por última vez sus poemas, terminando con la frase ‘en un país sin nombre voy a morir’”.

A finales de 1956, la última etapa de la premio Nobel se convirtió en una agonía definitiva. Ingresó en un hospital de Nueva York muy enferma donde le diagnosticaron el cáncer al páncreas. En noviembre de ese año, se recuperó y escribió en su testamento que quería morir en su “amado pueblo de Montegrande”, donde vivió desde los tres a nueve años. Además, dejó establecido que de todos los libros vendidos en Latinoamérica, una parte importante de los derechos de autor debían ser entregados a los niños pobres de ese lugar.

El 2 de enero de 1957 volvió a internarse, esta vez definitivamente, en el Hospital de Hempstead, en Nueva York. Cinco días después, el cáncer de páncreas ya se había extendido hasta el esófago. En aquella oportunidad, el sacerdote jesuita Renato Pobrete le dio la extremaunción. En tanto, en Santiago, El Mercurio de enero de 1957 publicaba las declaraciones de los médicos que la atendían, quienes aseguraban que “faltaba poco para el desenlace”. 

Gabriel Mistral murió a los 67 años, tres meses antes de cumplir los 68. Sin lugar a dudas que Chile y el mundo se estremecieron. Su cuerpo fue trasladado a Santiago. Mientras los edificios públicos izaban sus banderas a media asta y se decretaron tres días de duelo nacional, la nobel fue velada en la Universidad de Chile. El Gobierno, escritores de renombre y organizaciones mundiales le rindieron honores. El secretario general de la OEA, José A. Mora, calificó su muerte como una “gran pérdida”. 

Antes de ser sepultado en el mausoleo de los profesores del Cementerio General, su cuerpo pudo ser visitado por el pueblo chileno en la capilla ardiente. Aquellas visitas fueron encabezadas por el Presidente Carlos Ibáñez del Campo.

Mistral fue trasladada a su pueblo de Montegrande, lugar donde descansa hasta hoy la poetisa del Elqui.