Paso Pichachén, una llave de integración de Antuco a Neuquén

Siempre se pensó en este paso como un lugar de tránsito estival utilizado especialmente por los turistas de un lado y otro de la Cordillera de Los Andes. Sin embargo, hoy, con el desarrollo de las ciudades de Antuco en Chile y Neuquén en Argentina, esta situación ha cambiado, por lo que contar con un acceso adecuado a ambas ciudades es ya una exigencia para impulsar el progreso.

Paso Pichachén, una llave de integración de Antuco a Neuquén

En las faldas del volcán Antuco, con la vista privilegiada del lago Laja, el paso Pichachén es ahora una prioridad de los gobiernos de Chile y Argentina para su mejoramiento y operatividad los 365 días del año, salvo, claro, cuando las condiciones atmosféricas lo impidan. Este tipo de pasos se convierten en un elemento clave para la integración chileno argentina, y su proyección al ámbito regional entre la provincia de Neuquén y la Región del Biobío. Neuquén, con aproximadamente 700 kms. de frontera y 10 conexiones viales con Chile, pone especial énfasis en el mejoramiento de los pasos, consolidando la Cordillera de los Andes como una estructura de comunicación y complementación bilateral. 

Así, junto con potenciar el turismo, la región del Biobío tendrá una puerta de salida directa hacia el Océano Atlántico por la provincia argentina de Neuquén, y viceversa, pues los vecinos allende Los Andes podrán a su vez podrán sacar sus productos por los puertos chilenos del Océano Pacífico. 

Si bien no existe un plazo para ejecutar este proyecto, los desafíos para el futuro del paso Pichachén son básicamente dos: la pavimentación de los 55 kilómetros desde la localidad de Abanico hasta el mismo hito fronterizo, y la construcción de un complejo aduanero que reemplace las instalaciones provisorias en el sector de Los Barros. El estudio de ingeniería debería estar listo este año. A partir de ese informe, se iniciará la construcción del camino que se levantará entre la base del volcán Antuco y el lago Laja.

El tiempo de construcción sería de entre siete a 10 años y se ejecutará por etapas, tomando en cuenta que las inversiones para pavimentarlo pueden bordear los 10 mil millones de pesos. De esta forma, el Biobío tendrá su primer paso fronterizo con los más altos estándares de calidad, algo que transformará a la zona en uno de los polos comerciales más relevantes del país.