Pedro Lemebel: provocación y pueblo

Lemebel se consideraba, según declaró, “un aporte a las aburridas letras nacionales”, lo cierto es que su literatura irreverente fue una mezcla entre "lo barroco y lo kitsch", donde la realidad con la ficción se fusionaron en una misma historia.

Pedro Lemebel: provocación y pueblo

Se crio a orillas de un basural y vivió su infancia entorno al barro y la pobreza. El recién fallecido producto de un largo cáncer a la laringe,  Pedro Lemebel, fue uno de los escritores más importantes de las letras nacionales.

El cáncer, al que le dio dura batalla por años, lo terminó dejando sin voz en sus últimos años de vida. Para sus pares, Lemebel fue un verdadero emblema de los marginales, su retrato en la ribera del río Mapocho exigía el Premio Nacional de Literatura que nunca llegó, ya que perdió frente a Antonio Skármeta en 2014. A pesar de ello, se consolidó como el “ganador del pueblo” como aseguran sus más cercanos.

"Mi letra no es complaciente, mi letra no se sienta a comer con el verdugo ni con la burguesía culturosa, tampoco es solamente teórica o estética, es un lenguaje minoritario y políticamente suberso. Por algo me dieron el Premio Iberoamericano José Donoso y soy más que reconocido afuera", con estas palabras entregadas a un medio nacional, Lemebel da cuenta de una de sus principales características. Abordar temas dejados de lado por otros novelistas. Los homosexuales, los desvalidos y las minorías étnicas fueron los protagonistas de sus relatos, construyendo un fuerte vínculo entre la literatura y la calle.

Lemebel se consideraba, según declaró, “un aporte a las aburridas letras nacionales”, lo cierto es que su literatura irreverente fue una mezcla entre "lo barroco y lo kitsch", donde la realidad con la ficción se fusionaron en una misma historia.

El escritor constituyó Las Yeguas del Apocalipsis, dúo artístico conformado por él y el poeta Francisco Casas, como fenómeno de contracultura a finales de los 80'. Las Yeguas traspasaron las fronteras nacionales y estuvieron presentes en lugares como la Bienal Sao Paulo con una de sus obras más emblemáticas: Las dos Fridas.

Fue definido por la crítica como el "único escritor chileno que se maquilla y usa zapatos de taco alto". Lemebel, a lo largo de toda su trayectoria, se caracterizó por ser él mismo una propuesta visual andante. Difícil verlo sin sus pañuelos en el cuello o en el pelo, como parte de la propuesta contestataria con la que se abanderó.

La primera vez que usó tacones fue en 1986, en una reunión de los partidos de izquierda en la Estación Mapocho, donde leyó su manifiesto "Hablo por mi diferencia", ante una audiencia perpleja. Los homosexuales fueron siempre protagonistas de sus textos. Tengo Miedo Torero o las crónicas Zanjón de la Aguada son reflejo de ello.

Uno de los premios más importantes de las letras iberoamericanas es el José Donoso, otorgado por la Universidad de Talca desde 2001. En 2013 recayó en manos de Lemebel, transformándose en el tercer chileno que lo ha ganado hasta ahora.

Una de las razones por las que se ganó el José Donoso fue gracias a que internacionalizó su carrera. Fue a finales del 2000 cuando su amigo, el escritor chileno Roberto Bolaño, lo ayudó a publicar su primer libro fuera del país. Se trató de Loco Afán: Crónicas de sidario, la que sirvió como punto de partida para dar a conocer su obra internacionalmente.

Su texto Tengo Miedo Torero, que cuenta una difícil historia de amor contextualizada durante el atentado contra Augusto Pinochet en 1986, fue traducida al inglés, francés e italiano.

Lemebel se fue apagando debido al cáncer que terminó con su vida, sin embargo, sus obras quedarán plasmadas en la historia literaria de nuestro país, por su reconocimiento internacional y por aquella literatura irreverente que recordaremos por siempre.