Puerto Saavedra: el río que corre cantando

Años más tarde de su fundación, Puerto Saavedra pasó a llamarse Saavedra, en 1906, nombre que permanece hasta nuestros días. Sus primeros colonos fueron venidos desde el Fuerte Toltén y Cañete, los que fueron traídos en ese entonces por Cornelio Saavedra, dentro de las acciones que comprendía la llamada “Pacificación de la Araucanía”.

Puerto Saavedra: el río que corre cantando

Ubicada a 85 kilómetros de Temuco se encuentra un pueblo de pescadores que fue fundado en 1885 por Cornelio Saavedra, a quien debe el nombre de Puerto Saavedra.

Desde este lugar, los visitantes pueden conocer la playa Maule, lugar en que estuvo la desembocadura del río Imperial antes del terremoto y maremoto que lo afectó en 1960. 

A escasos metros se ubica el cerro Mirador, el cual permite obtener una vista panorámica del Valle.

En este cerro, se puede visitar el Lago Budi, balneario situado a 3 km. al este, donde continúa la Ruta del Mar. Se ubica en los sectores aledaños también la Isla Huapi, que no es propiamente una isla, sino el terreno que separa al Lago Budi del mar.

Puerto Saavedra fue conocido originalmente como "Konün Traytrayko leufu", (traducido del mapudungun “el río que corre cantando” o “la melodía que hace el río cuando suena”). Fue en 1852 cuando se formaron los primeros caseríos en esta localidad, denominándose como "La Misión" tras la ocupación de colonos chilenos acompañada por la instalación de la primera Misión Capuchina en el año 1859, la cual fue incendiada en 1867 por una rebelión mapuche. 

Años más tarde de su fundación, Puerto Saavedra pasó a llamarse Saavedra, en 1906, nombre que permanece hasta nuestros días. Sus primeros colonos fueron venidos desde el Fuerte Toltén y Cañete, los que fueron traídos en ese entonces por Cornelio Saavedra, dentro de las acciones que comprendía la llamada “Pacificación de la Araucanía”.

Al ser esta una zona con un población importante de comunidades mapuches, se instalaron misiones Capuchinas con el objetivo de educar a los indígenas y acabar con la vida “licenciosa y pagana” que ahí se llevaba.

Un claro ejemplo de este afán evangelizador lo constituía el colegio perteneciente a la Iglesia Católica, llamado Stella Maris, dicha escuela, estaba destinada esencialmente a los jóvenes mapuches y se les entregaba una educación orientada hacia el tema agrícola, además de inculcarles la religión católica y las costumbres de los no mapuches. Para que los mapuches de sectores rurales pudiesen asistir a la escuela, ésta contaba con sistema de internado, que permitía a los jóvenes permanecer toda la semana en Puerto Saavedra, bajo la vigilancia de los sacerdotes y durante los fines de semana se iban a sus hogares en el campo. 

Un triste recuerdo

Sin duda, el hecho de mayor trascendencia en Puerto Saavedra, fue la ocurrencia del terremoto y maremoto del año 1960. Dicho suceso aún se encuentra vigente dentro de los recuerdos de sus habitantes, siendo común poder oír comentarios que hacen alusión a como era el pueblo antes de que se produjera la “salida del mar”, ya que tras la ocurrencia de dicha catástrofe, se produjeron grandes cambios dados los niveles de destrucción alcanzados, hasta entonces, Puerto Saavedra se emplazaba como un pueblo que contaba con gran cantidad de servicios tales como Banco Estado, Correos de Chile, Juzgado del Crimen, Hospital, además de grandes tiendas comerciales con todo tipo de productos, hoteles, existiendo inclusive fábricas de elaboración de conservas y otros.

Los temblores comenzaron el día 19 de mayo de dicho año, sin embargo, la salida de mar producto del terremoto solo se produjo el día 21 de mayo en la madrugada; la gente frente a lo que estaba sucediendo comenzó a arrancar hacia los cerros, huyendo especialmente hacia el cerro Stella Maris, en casa del matrimonio Carrillo Oyarce donde don Julio y Juanita organizaban las ollas comunes y proporcionaron todo lo que a mano tenían para leña y alimentos , fue el gran refugio del pueblo en ese momento ya que fue una de las únicas casas que salvaron del maremoto .lugar en que se encuentra el cementerio de Puerto Saavedra; todos quienes ahí llegaban comenzaban a organizarse y realizar ollas comunes para poder alimentarse, con el transcurso del tiempo y al poder observar las dimensiones que alcanzó el maremoto, las personas fueron trasladadas a albergues que se crearon en Carahue y Nueva Imperial; asimismo, una vez que se calmó la situación se instaló en el pueblo el Regimiento Tucapel, el cual estaba encargado del orden y de controlar el acceso de la gente al pueblo, para evitar así los saqueos; por supuestos quienes eran más vigilados, eran los campesinos que iban al pueblo.

Otro hecho que se encuentra en la memoria de las personas, es el sacrificio que se produjo en el Budi, los mapuches, producto del temor que les causó el terremoto y el maremoto y como forma de calmar a la naturaleza, decidieron realizar un sacrificio humano, entregando al mar el cuerpo de un niño de la zona; dicho sacrificio se realizó en el Cerro La Mesa.

La comuna tardó muchos años en recuperar su población. Sin duda esta tragedia marcó la historia de sus habitantes, dejando un antes y un después del maremoto. Sobre todo por lo efectos posteriores, donde la actividad portuaria desapareció a medida que toneladas de sedimentos del Río Imperial, que era la ruta fluvial desde el interior, se fueron depositando en su bahía, hasta hacerla innavegable para buques de gran calado y terminó el proceso con el violento fenómeno telúrico que dejo huellas aún visibles en su terrirorio, como el cambio de cauce del río Imperial y su desembocadura al Océano Pacífico. La ciudad de Puerto Saavedra ha tardado años en recuperar completamente su infraestructura y sus servicios anteriores al terremoto y maremoto. Después de décadas del desastre la ciudad lentamente fue renaciendo gracias al tesón de sus antiguos habitantes y muchos otros que han llegado a ella, principalmente de las ciudades vecinas de Carahue y Nueva Imperial.