¿Quién es nuestro Baldomero Lillo hoy?

En Corral Victoria ya hemos realizado algunas reseñas respecto de la obra de Baldomero Lillo anteriormente. Sin embargo hoy, aprovechando que se cumplen 149 años desde su nacimiento, nos detenemos para recordar a tan importante personaje literario de nuestro país.

¿Quién es nuestro Baldomero Lillo hoy?

Chile cambió. Aquella es una de las frases que se escucha seguido en cualquier conversación por estos días. Y es comprensible cuando vivimos en un país donde la recurrente mención sobre salarios injustos, frágil formación ética, colusiones y autoridades cuestionadas fomentan aún más la concientización social en las personas.

Durante los últimos años, Chile ha vivido buenos tiempos, económicamente hablando. Si bien es cierto el retorno de Bachelet al poder y sus reformas estructurales han sembrado un manto de dudas e incertidumbre que ha mermado el crecimiento, aún podemos jactarnos de ser una de las economías más sólidas de América Latina.

Alguna vez, hace un siglo, un hombre permitió ver, en una época de similar bonanza económica, que “bajo los mantos de la riqueza minera, se estaba incubando un grave problema social” (Darío Osses, Ercilla, 1983). 

En su narrativa, Baldomero Lillo plasmó la dramática vida de los mineros, del campesinado y los trabajadores marítimos.

En su estilo realista, anotó minuciosamente la vida del trabajador de las minas. Sus narraciones, siempre con un gran contenido social, tienen la intensidad de un grito de protesta, cuya resonancia, a pesar de los progresos técnicos, no se ha extinguido. Varios de sus cuentos son documentales. En ellos, el decir escueto y la intención social se armonizan con maestría.

De esta forma, a través del cuento, dio la primera alerta, el primer aviso de que algo no estaba funcionando bien, al mismo tiempo en que se consolidó como un escritor de gran calidad y perspicaz.

Sus cualidades literarias son relevantes, pero aparecen oscurecidas, un poco, por el tratamiento de sus temas. Quizás en el enfoque de su obra, en general, se le haya discriminado un poco, como resultado de lo que hemos enunciado. Mal que mal, a nadie le agrada que le digan la verdad de frente ni menos que muestren realidades que no elevan, ciertamente, el espíritu cristiano de alguna época de nuestra historia.

Baldomero Lillo, como otros escritores, lo hizo y eso tiene un costo, el mismo que hoy, muchos, no se atreven a asumir.

Fuentes:
http://www.memoriachilena.cl
http://www.escritores.cl/