Quilicura: la comuna de las tres piedras

El origen del nombre de esta comuna viene de la lengua Mapuche "kila" = tres, "kura" = piedra, por lo que se deduce que "Tres Piedras" es el nombre que hicieron los primeros habitantes de este valle en referencia a los tres cerros que son perfectamente visibles y que dividen la comuna de Quilicura con la comuna de Renca.
 

 

Quilicura: la comuna de las tres piedras

La comuna que abordaremos hoy transitó velozmente durante el siglo XX desde una condición predominantemente rural a su actual carácter urbano, ya que fue alcanzada por la marcha urbana de la ciudad de Santiago. Nos referimos a Quilicura, comuna que comenzó siendo un apartado pueblo rural al norte de Santiago con un movimiento principalmente agrícola.

El origen del nombre de esta comuna viene de la lengua Mapuche "kila" = tres, "kura" = piedra, por lo que se deduce que "Tres Piedras" es el nombre que hicieron los primeros habitantes de este valle en referencia a los tres cerros que son perfectamente visibles y que dividen la comuna de Quilicura con la comuna de Renca.
 
En sus comienzos, la vida de la comuna se concentró en el sector oriente de Quilicura, en las famosas casas de San Ignacio, ubicadas al pie del faldeo cordillerano en la portezuela de Pan de Azúcar, donde dominan el amplio llano de Quilicura y Colina, y desde su lejana construcción en la segunda mitad del siglo XVIII.

Este lugar y en particular la Casona San Ignacio son un magnífico ejemplo de la arquitectura colonial de la comuna. Ellas, continúan siendo un hito importante para todos aquellos que llegan a Santiago por la vía de Uspallata y Chacabuco.

Quilicura es comuna desde el 10 agosto de 1901. En sus inicios, fue un conjunto de parcelas agrícolas que formaban una comunidad agraria próxima a la capital. A partir de la segunda mitad del siglo XX, Quilicura empezó a experimentar un vertiginoso crecimiento poblacional, alentado por las nuevas villas que se construían y la cercanía a la capital.

En la actualidad, Qulicura no solo sobresale por sus monumentos o arquitectura, sino que también por su historia, la cual se construye día a día a través de su gente y sus costumbres.