Reencontrándose con los orígenes de Frutillar

Su objetivo es rescatar los aspectos más importantes del proceso de colonización germana que vivió la zona en el siglo XIX y su aporte a la cultura e identidad de los alrededores del Lago Llanquihue.

Reencontrándose con los orígenes de Frutillar

Durante el siglo XIX las antiguas provincias de Valdivia y Osorno tuvieron una fuerte influencia alemana, debido al proceso de colonización que se llevó a cabo en ese período abalado por el Estado de Chile, que entre 1820 y 1826 tenía como principal preocupación ocupar esos sectores para aumentar la producción de esos territorios y fomentar la economía en los años post proceso de independencia. 

La ciudad de Valdivia fue el punto de inicio para un proceso que más tarde se extendió hacia la zona del Lago Llanquihue, gracias a la propuesta realizada al gobierno chileno en 1844 por parte de Bernhard Eunom Philippi. El proceso de colonización fue dirigido por el agente Vicente Pérez Rosales, por instrucciones de Antonio Varas. 

La nueva colonia alemana transformó poco a poco el paisaje de la zona que rodea al Lago Llanquihue, dedicándose principalmente a la agricultura, lo que complementó con actividades fabriles que ya desarrollaban en Valdivia. Los nuevos habitantes lograron impulsar en Valdivia la industria de la cerveza, y en la zona lacustre y cercanías de Osorno la agropecuaria.

Durante la segunda mitad del siglo XIX a orillas del Llanquihue vivían cerca de 260 familias alemanas, lo que equivalía a unas 1.500 personas, impulsando un desarrollo económico, turístico y urbanos que se mantiene hasta hoy. 

Para resguardar los aspectos más importantes del proceso antes descrito y gracias al interés de los mismos colonos alemanes por dar a conocer lo que se hizo durante esa época, en 1979 se comenzó a gestar la creación del Museo Colonial Alemán de Frutillar, el que fue construido y habilitado por la Universidad Austral. 

Durante la década del ’80 se construyó todo el edificio, aunque fue inaugurado en enero de 1984 con un molino de agua y la herrería. Más tarde se edificaría el campanario y la Casona de campo. Todas estas construcciones dan cuenta de las actividades que realizaron los colonos cuando llegaron a la zona y crearon lo que para ellos, fue su nueva patria. 

El Museo se puede visitar durante todo el año, la entrada tiene un valor de $2.500 para los adultos, $2.000 para la tercera edad y $500 para los niños. Durante enero y febrero está abierto entre las 9 y las 19:30 horas, mientras que el resto del año cierra a las 18 horas. La dirección es Avenida Vicente Pérez Rosales, s/n, Frutillar.

FUENTE: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-676.html
FUENTE: http://www.museosaustral.cl/index.php/museos/museo-colonial-aleman-de-frutillar/historia 
FUENTE: http://www.historia.uchile.cl/CDA/fh_article/0,1389,SCID%253D12043%2526ISID%253D489%2526PRT%253D12039%2526JNID%253D12,00.html