Residencial El Carmen: el olimpo de las preparaciones jaibísticas de la zona

Pelluhue y Curanipe no son pueblos donde "pique la jaiba". Por el contrario, se regalonea al visitante con ella. Caminando por estos lares, nos damos cuenta que destaca un espécimen único: la jaiba "remadora", que según pescadores, vendedoras del mercado y cocineras del sector es una delicia de pe a pa que merece ser probada. ¿Y cuál sería el mejor lugar? Aquí le contamos.

Residencial El Carmen: el olimpo de las preparaciones jaibísticas de la zona

Hace muchos años que la señora Mercedes, a la cual erróneamente llaman "Carmencita" por el nombre de su local, atiende en la Residencial El Carmen. Ella, con mucho esfuerzo y dedicación, levantó lo que hoy se yergue como un gran edificio residencial con variadas piezas y un comedor principal que entrega su mejor atributo y por lo que escribo esta columna: su comida.

Mercedita se ha esmerado siempre en dar lo mejor que sabe hacer. La cocina es su fuerte, sin duda alguna, con mucho de silencio y una paciencia envidiable porque atiende todo tipo de público incluyendo niños traviesos dándoles todo lo que se les ocurra.

Cualquier día del año ella está presente para ofrecer sus maravillosos platos costinos.
Locos con salsa verde.

Abundante cantidad de locos, tiernos, tibios y muy blandos cubiertos con salsa verde bien aliñada, fresca y la cebolla delicadamente amortiguada. También existe la opción de acompañarla con lechugas si no gusta de la salsa de cebollas con perejil. En ambos platos puede usted solicitarle la exquisita mayonesa casera que la presenta en un plato pequeño pero cuya porción alcanza para dos personas.

Congrio frito con agregado 

El congrio lo fríe en aceite limpio y su cubierta no es una pasta sino suave capa de harina con huevo, sin agua. Lo presenta generalmente en dos presas, una de filete y otra de cola. Créanme que con toda el hambre del mundo no come uno más que ese plato.

El agregado de cualquier plato puede ser ensaladas de apio, lechuga, palta y tomate. Todas siempre frescas y ya vienen aliñadas en su justa medida. La ensalada de tomate a la chilena es extremadamente sabrosa con el mismo amortiguamiento de la cebolla y el tomate cortado en gajos.

El Carapacho caliente es otro gran plato de dioses. Presentado en el caparazón de la jaiba está su carne muy bien adobada, deliciosa y abundantes 3 porciones todas cubiertas de queso derretido.

Si usted es muy amante de los adornos le puede mezclar más mantequilla que viene con los panecillos, ají  y/o limón que lo puede pedir sin problemas.

Las papas fritas no son prefritas ni envasadas como en otros restaurantes. Estas son papas costinas sabrosamente cortadas en delgadas láminas angostas, en su punto, nunca refritas.

Otros platos menos pedidos pero no menos sabrosos son la reineta preferiblemente a la mantequilla o la corvina al horno. La Reineta tiene la gracia de no tener espinas y a los niños les acomoda y la aceptan.

El plato fuerte de postre es la papaya con crema. Papayas que cultiva ella misma en su jardín del fondo el cual usted puede admirar en persona.
En bebidas lo bueno es que puede abaratar costos si va en grupos o con niños, puesto que se ofrece bebidas de litro así como también individuales.

En vinos, Mercedita es fiel a nuestras tradiciones y tiene toda la gama de vinos Lomas de Cauquenes, propios de esa zona, exquisitamente refrescantes sus blancos y sabrosos sus tintos.

También prepara vaina casera con huevo y no como en otros restaurantes que echan vaina industrial preparada en una juguera y hacen creer que es casera, los pillos porque en otros, los más desvergonzados la echan directamente al vaso y a temperatura ambiente.

El pisco sour requiere más prolijidad pero no es especialidad de esta zona hacer buenos piscos sours como lo es más al norte. Es mejor acompañar con buenos vinos estas exquisitas comidas.

El estacionamiento no es muy cómodo adelante pero existe un patio trasero donde quedan los vehículos de quienes toman estadía en la residencial y ahí también se puede estacionar.

Helados no ofrece y cuando hay mucho público la atención se lentifica pero no su calidad. No hay vista al mar que sería lo que más se echa de menos de Residencial El Carmen pero uno disfruta todo lo demás.