Rugendas, el romántico artista alemán y su legado

A Rugendas se le reconoce por algunas obras de gran valor histórico y artístico, dentro de las que encontramos a 3 de sus obras costumbristas más importantes: “El huaso y la lavandera”, “La Iglesia de Andacollo” y la “Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla”.

Rugendas, el romántico artista alemán y su legado

El bienestar económico de nuestro país ha hecho que sea elegido por varios extranjeros para vivir y encontrar las oportunidades que en los propios les es esquiva. Esta tendencia que vemos desde hace ya varios años, no es ajena a la historia de nuestro país.

En innumerables oportunidades hemos podido observar la elección de grandes personajes para residir por algún tiempo en tierra chilena, inclusive algunos tomando la decisión de permanecer hasta el fin de sus días.

Uno de ellos fue don Juan Mauricio Rugendas, reconocido artista alemán, perteneciente a la corriente del Romanticismo. Él, al igual que otros tantos artistas europeos, vio a América como un continente  lleno de curiosidades por plasmar con su arte.

Rugendas toca suelo americano en 1821 cuando llega a Brasil con el objetivo de permanecer algún tiempo allí. Durante su estadía ganó fama y fue reconocido por su libro de grabados llamado “Viaje pintoresco en el Brasil”.

Este fue el primero de sus viajes y en el cual puso su atención en Chile, país que visitaría después de conocer Haití y residir por 3 años en México.

En 1934 el artista nacido en Augsburgo llegó a Chile, reconociendo en él diferentes costumbres que se iban, poco a poco, fusionando con las nuevas prácticas republicanas. Al poco tiempo llamó la atención de varios personajes destacados de la elite capitalina y pasó a ser un invitado frecuente de las tertulias santiaguinas, en las que se sintió muy cómodo. Aquí encontró también un grupo selecto de clientes y así partió haciendo retratos de las familias aristocráticas de la capital, con lo cual le permitió ganar el dinero suficiente para que su estadía sea más duradera y poder ayudar a su familia en Europa.

A Rugendas se le reconoce por algunas obras de gran valor histórico y artístico, dentro de las que encontramos a 3 de sus obras costumbristas más importantes: “El huaso y la lavandera”, “La Iglesia de Andacollo” y la “Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla”.

Su estadía en Chile, sin embargo, también estuvo marcada por sus encuentros amorosos con un par de damas chilenas que, por diferentes razones, no pudieron corresponder a su amor.

A Rugendas lo traicionó su gran sensibilidad. El artista formó volátiles amistades debido a su oficio. Se le conocía por su gran finesa al dar puntos de vista sobre distintos temas, su agenda en gran parte de su estadía en Chile estuvo llena de eventos y trabajos. Debido a ello viajó por casi todo el territorio chileno, pero esto también lo llevó a sentir una gran soledad, pues era conocido por varios pero amigo de muy pocos.

Este fue finalmente el hecho que lo alejó de Chile, cuando en 1845, después de una breve estadía en Lima, decide volver a Europa. Rugendas  nos heredaba una valiosa descripción de un Chile decimonónico, aferrado a sus labores en el campo y fuertes manifestaciones republicanas; pero con un interior lleno de contrastes y desencuentros con amores no correspondidos.   

Referencia:

Bindis, R. Juan Mauricio Rugendas. Santiago: Philips Chilena S.A., 1984.
http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-668.html#ui-accordion-tabs-header-2
http://web.archive.org/web/20080326123854/http://www.dibam.cl//bellas_artes/noticias.asp?id=5581#