Saga comunas de Chile: Alhué, la leyenda de un pueblo olvidado

Ubicada a 150 kilómetros de Santiago, Alhué —que en lengua indígena significa “espíritu de muerto”— se ubica entre Melipilla, Paine, Las Cabras, Coltauco, Doñihue, Graneros y Mostazal. Para llegar se debe tomar la ruta Rapel hasta el cruce Santa Inés. Es decir, llegar a la VI Región para luego retornar a la Región Metropolitana ; es el final del camino, por eso el lugar es conocido como “donde el diablo perdió el poncho”.

Saga comunas de Chile: Alhué, la leyenda de un pueblo olvidado

Se trata de una localidad que se distingue por su arquitectura, gastronomía, gente y costumbres, un pueblo donde se guardan los secretos más íntimos del período colonial, cuando doña Inés de Suárez, seducida por este mágico lugar, plantó la primera parra sembrando su pasión y carácter por toda la región.

El tesoro mejor conservado es el carácter, raíces y costumbres de sus pobladores. Sin oponerse al progreso, contribuyen con su trabajo para que Alhué se desarrolle como zona turística, exhibiendo sus tradiciones como la mejor de las antigüedades. Con ellas son capaces de disminuir el ritmo hasta del más acelerado citadino.

LA RUTA DEL DIABLO

Este interesante recorrido comienza en la Casa Polulo: centro cultural, educativo, ambiental y turístico del pueblo recientemente remodelado. Allí, los visitantes pueden disfrutar de un abundante desayuno con sopaipillas, tortillas, mermeladas caseras de higo, naranja, alcayota con nueces, y frutillas; mientras que a la hora de almuerzo podrán deleitarse con la comida típica de campo como cazuelas, charquicán, pernil con papas, empanadas de pino y pan amasado cocido en horno de barro, mistela de frutilla, canela y leche.

Mientras se encantan con la gastronomía, una guía relata algunos de los pasajes más importantes de la historia de esta tradicional casa colonial. Además, quienes lo deseen pueden participar de un taller de papel reciclado, realizado por mujeres artesanas que trabajan en este arte. O, simplemente adquirir álbumes, cuadernos, marcadores de libros u otro producto de los que ellas realizan con trozos de flores y hojas decorativas.

Luego, continúa en la iglesia San Jerónimo , que data de 1760 y hoy es monumento histórico nacional y que destaca por su belleza. En el Museo hay muestras del arte religioso y artefactos tradicionales utilizados en el campo chileno. También es posible apreciar las “piedras del tope”, que aún conservan las casas coloniales y que las protegían en cruces y esquinas de los golpes y daños de las yuntas de bueyes al pasar muy cerca.

Es en estas piedras que los lugareños aseguran haber visto sentado a un hombre extraño, elegantemente vestido, con sobrero de copa y fumando un cigarrillo, que según muchos, sería el mismo diablo interesado en los amores de la menor de las hijas de una de las familias más acaudaladas de la zona en la época colonial.

Vale la pena conocer el antiguo molino, que aunque hoy está en ruinas constituyó uno de los más importantes de su tiempo y era de gran importancia para producir la harina que se necesitaba en la zona.

Este recorrido incluye el más tradicional almuerzo de la zona. Los turistas pueden disfrutar de cazuelas, charquicán, puré picante, asado de cordero y las más variadas ensaladas chilenas. Todo ello, acompañado de jugos naturales, postres de frutas, leche, el rico café de trigo, té o hierbas.

Para finalizar, se visita la casona patronal de Mateo de Toro y Zambrano, conservada como una joya por sus descendientes directos, y que fue declarada monumento histórico nacional. Su construcción es de adobe de principios del siglo XIX, y cuenta con una valiosa colección de coches, antigüedades, mobiliario de época y retratos familiares.

También se pueden recorrer sus viñedos, aprender sobre el proceso de vinificación y realizar paseos en los coches tirados por caballos.

UN POCO DE HISTORIA

La historia de Alhué se remonta hacia enero de 1544 con la llegada de doña Inés de Suárez y la posterior entrega de este terreno para su encomienda. Los terrenos estaban habitados por una comunidad indígena, lo que dificultó mucho el doblamiento por parte de los españoles, que tenían muy presentes los sangrientos enfrentamientos durante la conquista.

La vida de este pueblo ha estado ligada principalmente a la agricultura y a la minería de oro, lo cual queda reflejado en sus leyendas. Se sabe poco sobre el primer descubrimiento de los minerales de oro, aunque según el historiador Benjamín Vicuña Mackenna se cree que data de 1739.

Según una leyenda local, el oro se mantuvo oculto de los españoles por más de dos siglos, hasta que luego de la independencia, “llamó” a los hombres con su brillo, comenzando su explotación minera y el florecimiento del valle. Así se formó el pueblo “El Asiento”, villa de esforzados mineros.

Quienes quieran visitar Alhué y recorrer la Ruta del Diablo pueden pedir más información o inscribirse en el circuito turístico; contactar a Juan Ignacio Banda en los fonos: ( 09) 493-4813, 831-9296 y 831-9298.