Saga comunas de Chile: de Marruecos a Padre Hurtado

Los primeros habitantes.

En tiempos anteriores a la conquista, el actual territorio de Padre Hurtado era conocido como PEUCODAÑE, voz mapuche que significa “nido de peuco”, derivado de peuco, el ave de rapiña y dañe: nido. Desde muy antiguo estas tierras al poniente del valle del río Mapocho estuvieron pobladas por naturales que se agrupaban en tres “pueblos de indios”: los de Curamapu, Pelvín y Malloco.

Saga comunas de Chile: de Marruecos a Padre Hurtado

En tiempos de la Colonia

Cuando los españoles llegaron a estas tierras, Fue práctica muy común de los gobernadores entregarles mercedes de tierras a los servidores más destacados, a manera de recompensa por los servicios prestados a la Corona. Es así como en el año1604, el Gobernador de don Alonso de Ribera, otorgó una merced de 350 cuadras de Peucodañe (P. Hurtado) al general Hernando Talaverano Gallegos. En esta zona hubo otras importantes estancias como Peñaflor o Curamapu, de la familia Lisperguer; Malloco, de Domingo de Erazo; Pelvín, de Santiago de Azoca; Carrizal, de los Valdivia; y Peucodañe de Hernán Talaverano.

Siglos XVII Y XVIII

La estancia de Peucodañe, conocida luego como Santa Cruz, fue propiedad de los Martínez de Prado en el siglo XVII y en el siglo XVIII la heredó Josefa de Ureta y Prado, suegra de Domingo Valdés, fundador del mayorazgo.

Domingo de Valdés y Gonzáles-Soveral, había nacido en Lima en 1695., descendiente del linaje asturiano Menéndez Valdés de Cornellana. Llegó joven a Chile y se dedicó con éxito al comercio. Más tarde se casó en Santiago con la noble criolla Francisca de Borja de la Carrera, hija de Miguel de la Carrera y de Josefa Ureta, ambos descendientes de los primeros conquistadores y encomenderos del val le de Santiago.

Recibió de su suegra una porción de tierra en Santa Cruz, que amplió al adquirir otras propiedades contiguas, entre ellas la vecina estancia de Carrizal, Queriendo dar permanencia a] lustre y bienestar económico de la familia, en 1749 obtuvo autorización del Rey para fundar un mayorazgo (el hijo mayor hereda las tierras y la casa de la familia, manteniendo así el apellido por línea de varones la tierra sin subdividir a través de las generaciones) Lo heredó su hijo primogénito, Francisco Javier Valdés Carrera, quién en 1787 adquirió las tierras de indios de Curamapu, cuando éstos fueron trasladados a Pomaire. A Francisco Javier le sucedió su primogénito, José Antonio Valdés García-Huidobro y a éste José Agustín Valdés Saravia, quien dedicó su vida a trabajar la tierra de sus antepasados y fue testigo, en 1854 de la abolición de los mayorazgos. El último mayorazgo Valdés y su mujer y prima, Tránsito Valdés, debieron dividir entre sus trece hijos la estancia de Santa Cruz.

Una de las tierras, situada al costado del camino entre Santiago y Valparaíso, se vendió a Ángel Ortúzar, primer propietario de la propiedad a la que se dio el nombre de MARRUECOS.

Ángel Ortúzar Formas era un acaudalado propietario y hombre público, diputado al Congreso en 1841 y Senador en 1851 Casado primero con Javiera Gandarillas y viudo de ella, con Carolina Montt, fue padre de 15 hijos a los que educó celosamente, en un ambiente refinado pero estricto.

En las hasta entonces desnudas tierras de Marruecos formó una productiva hacienda a la que dio riego permanente, empastó y apotreró, trazó y arboló caminos, construyó bodegas y casa patronal. Hizo una elegante residencia de un piso con un esbelto mirador y rodeada de un extenso parque. En 1868 murió don Ángel Ortúzar y sus cuantiosos bienes se dividieron entre su no menos cuantiosa familia.

La Hacienda Marruecos se asignó su hija Benigna Ortúzar Gandarillas, hacía ya veinte años casada con su primo Álvaro Covarrubias Ortúzar.

Don Álvaro falleció en 1899 y a sucesión arrendó el fundo a Don Alberto Tagle Ruiz.

Don Alberto Tagle Ruíz estaba casado con doña Leonor Valdés Ortúzar, nieta de don Ángel. Tenía 25 años cuando arrendó el fundo Marruecos y luego lo compró a Doña Benigna Ortúzar.

Don Alberto hizo de Marruecos una propiedad modelo que hacia 1920 contaba con 250 cuadras planas más 150 de “isla de río” en el cauce del Mapocho. Producía principalmente leche y pasto, además de trigo, chacarería y multiplicación de semillas. Tenía modernos establos y silos, 35 casas de inquilinos. Su preocupación constante por el bienestar de sus inquilinos, lo llevó a ceder un terreno y construir una escuela modelo que luego donó al Fisco.

Entonces, las tierras de Santa Cruz eran parte del departamento de La Victoria, creado en 1834. En 1909 se le designó comuna, habiendo un pequeño caserío de este nombre a la orilla del Camino Real o Camino de las Carretas, como se llamaba entonces.

La construcción del ferrocarril al poniente en 889, importante obra del gobierno de Federico Errázuriz Z., significó un gran adelanto para toda la zona. Lina de sus estaciones se construyó cerca de la bifurcación del Camino a Melipilla (Real) y el antiguo Camino a Valparaíso, y tomó el nombre de a Hacienda Marruecos, el que posteriormente se hizo extensivo a todo el pueblo. El ferrocarril acortó de manera significativa la distancia entre Santiago y Melipilla generando una actividad creciente en la zona a la vez que hizo de la estación Marruecos un punto obligado de encuentro y sociabilidad para sus habitantes.

Don Alberto Tagle hombre que poseía un gran espíritu de servicio, fue elegido alcalde de la comuna de Santa Cruz de la Victoria en 1909, buscando siempre el desarrollo y bienestar de los vecinos. Hombre de profunda Ce religiosa, junto a su mujer Leonor Valdés, formaron una familia unida y de sólidos principios. Tuvieron seis hijos: Alberto, Mario, Ignacio, Eugenio, Antonio y Manuel Tagle Valdés.

En aquella época era costumbre que en los fundos se hicieran Misiones una vez al año, a las que concurría toda la gente de los alrededores para acercarse más a Dios y recibir los sacramentos que administraban los Misioneros, generalmente los Padres Capuchinos. Pero para ir a la Misa Dominical, la Iglesia más cercana era [a de Malloco y había que ir en coche o en carreta, con las consiguientes dificultades. Don Alberto Tagle, interesado en que los vecinos de Marruecos contaran con un servicio religioso más cercano, donó un terreno cercano a la Plaza para construir una Iglesia para el pueblo. Los planos fueron hechos por su hijo, el arquitecto Ignacio Tagle Valdés y muchos vecinos colaboraron en la construcción de este templo.

Contiguo a este templo, don Alberto donó varias hectáreas del Fundo Marruecos para construir un convento que pudiera albergar a una Orden religiosa que sirviera la Parroquia. Este terreno fue ofrecido a varias Congregaciones, que por diferentes motivos no se interesaron Quienes si se manifestaron interesados fueron los Padres de la Compañía de Jesús, particularmente el Padre Hurtado. Los Jesuitas tenían su Noviciado en Chillán y luego del terremoto de 1936 éste había quedado en muy malas condiciones, de modo que el Padre Alberto Hurtado vio una excelente oportunidad para su Orden, que podría Contar con un Seminario muy cercano a Santiago y así fueron los Jesuitas quienes se hicieron cargo del servicio de la Parroquia San Ignacio de Loyola, cuya primera piedra se puso en 1940.

Cuando estaban en etapa de realizar las escrituras de donación, don Alberto Tagle sufrió un infarto que le causó la muerte. El Padre Hurtado, su gran amigo, presidió la Misa de los funerales y dijo en su homilía fue su muerte, cual su vida, humilde, plácida, reconfortante. Con, prendió que el cristiano debe más bien dar que pedir y dio a todos los que se pusieron/unto a l. Sus bienes, su tiempos u cariño, Su ejemplo... La rectitud habitaba en su corazón y la verdad estaba siempre en sus labios “. (Marzo de 1942)

A [a muerte de don Alberto la hacienda Marruecos quedó en poder de su viuda, Leonor Valdés. La administración de las tierras quedó en manos de su hijo menor Manuel Tagle Valdés.

Manuel Tagle Valdés, el menor de los seis hermanos, Ingeniero Agrónomo, Hizo sus estudios en los Padres Alemanes y luego ingresó a la Universidad Católica donde estudió Agronomía. Fue discípulo del Padre Hurtado en la Acción Católica, cultivando una amistad que perduraría hasta su muerte. A Manuel Tagle también correspondió continuar las conversaciones con el Padre Hurtado para formalizar el traspaso de los terrenos e iniciar la construcción del nuevo Noviciado. Guiado por el mismo espíritu de servicio que inculcaron sus padres a todos sus hijos, fue elegido Regidor el año 1938, a los 21 años, siendo el Regidor más joven de Peñaflor. Fue reelegido en ese cargo por 5 períodos. Luego fue por dos períodos Diputado de] Segundo Distrito por el Partido Conservador, y más tarde tuvo una importante actividad gremial en la Sociedad Nacional de Agricultura, a cargo de todas las escuelas Agrícolas del país. Su especial cariño por la zona le llevó a fundar la Escuela agrícola El Oliveto en Talagante, para formar técnicos agrícolas del mejor nivel. Luego trabajó con gran empeño hasta conseguir que Padre Hurtado se transformara en comuna.

Los últimos 50 años

Siempre apasionado por la música y su difusión, Manuel Tagle formó un importante coro de jóvenes en la Parroquia, que interpretaban composiciones de grandes autores como Bach, Háendel. Mozart y otros autores de música sacra y villancicos populares.

La llegada de los Jesuitas y su presencia evangelizadora y activa, dio mucha vida y cohesión al pueblo de Marruecos. Inolvidables son para los más antiguos las actuaciones del Coro compuesto por jóvenes de familias vecinas como las Vera Caro, Cabello, San Juan, Gutiérrez, Valdebenito y muchas otras.

La presencia de las queridas “Monjitas” Franciscanas junto a la Parroquia ayudó a que ésta se transformara en un centro activo de unión para todo el pueblo. Los más antiguos recordarán las maravillosas representaciones de Navidad que organizaba el Padre Benjamín Vergara y más tarde & Padre José Donoso en la ESTACION DE MARRUECOS, con la participación de muchos vecinos, en la que se recreaban los misterios de la venida del Salvador. El pesebre hecho de fardos de paja, el burro en que llegaba la Virgen con San José, las carretas de bueyes con huasos cantando, los ángeles y todos los espectadores grandes y niños participando en un encuentro de fe y alegría.

En el año 1954, acogiendo una petición muy sentida por los vecinos, se decretó el cambio de nombre del pueblo de Marruecos, por e] de Padre Hurtado en honor al gran santo que por largos períodos vivió en este lugar, hasta poco tiempo antes de su muerte. Pero la estación conservó su antiguo y querido nombre de Marruecos, Con el tiempo modernos buses fueron desplazando el uso del ferrocarril y hoy en día el tren ya no se detiene a dejar pasajeros ni se llenan sus carros de alegres familias que van a Cartagena a disfrutar de un picnic en la playa por el día. Pero la estación de Marruecos sigue siendo para los hijos de este pueblo un patrimonio de hermosos tiempos pasados.