Saga comunas de Chile: Talagante: Tierra de mitos y leyendas

La provincia de Talagante está ubicada al centro poniente de la Región Metropolitana. Su territorio está ocupado principalmente por la vertiente oriental de la Cordillera de la Costa y su población es cercana a los 220 mil habitantes.

Saga comunas de Chile: Talagante: Tierra de mitos y leyendas

Fue fundada en 1837 por Joaquín Prieto y Joaquín Tocornal, con el nombre de Villa de Santa María de Talagante.

Esta hermosa localidad se extiende a ambos lados de la autopista a San Antonio y de la línea de ferrocarril que une la capital con ese puerto.

Algunos estudios arqueológicos, manifiestan que existieron allí ocupaciones humanas muy antiguas que llegaron a colonizar el territorio hace dos mil años.

Según consta en documentos de la Historia de Chile, en el año 1400 se registró la llegada de grupos del Aconcagua quienes eran portadores de una cultura basada en la alfarería.

A partir de esa fecha se podría decir que comienza la evolución de Talagante.

En el 1600 la zona seguía su desarrollo centrado en la actividad agrícola y alfarera. Asimismo, la población indígena comenzó a disminuir a través de los años.

En mayo de 1647 Talagante sufre la devastadora acción de un terremoto que deja graves daños en la zona central del país.

Construcciones centenarias se vinieron al suelo lo que generó un saldo de enfermedades producto del crudo invierno, donde en una oportunidad nevó durante tres días.

Entre 1814 y 1817, pleno período de la Reconquista Española, el capitán general del reino Francisco Casimiro Marcó del Pont, nombró a Martina de los Santos Toro como gobernadora del lugar que hasta ese momento contaba con unas 200 familias.

Tras la batalla de Chacabuco, en febrero de 1817, Martina de los Santos Toro escapó al perder su poder y se escondió en diversos lugares. Nunca más se supo de su paradero.

Asumió el mando entonces José de los Santos Toro. Desde ahí en adelante Talagante se convirtió en un sector rural, con la paz y tranquilidad del campo y una actividad económica centrada fundamentalmente en la agricultura debido a la gran cantidad de parcelas y fundos.

La localidad es conocida también por cientos de leyendas y mitos relacionados con hechos que provienen de la fantasía de sus antiguos habitantes.

Las brujas son las que adquieren mayor notoriedad. La gente corría la voz que existían mujeres que volaban o se transformaban en animales con alas.

Según la creencia popular, éstas atentaban contra la vida de las personas a través de sus maldiciones.

Se cuenta que cuando la actual avenida Peñaflor era un camino desolado y sin iluminación era denominado el "Camino del diablo".

Ello porque los habitantes de la época aseguraban haber visto jinetes vestidos de negro y con un diente de oro asaltando a los osados transeúntes que se atrevían a caminar por el sendero.