Sequía, un problema que trasciende ideologías

Todo indica que Chile enfrenta una escasez no transitoria de la disponibilidad de agua, es decir, no estamos frente a una sequía, sino aun fenómeno permanente relacionado con el Cambio Climático, el que nos obliga a mirar nuevamente nuestro territorio, sus potencialidades productivas y adecuarnos a esta nueva realidad.

Sequía, un problema que trasciende ideologías

Hemos sido un país bendecido por la mano de Dios, desde el momento en que contamos con una larga cordillera en la que se depositan grandes cantidades de agua durante los meses de invierno, las que luego fluyen por ríos y alimentan las napas subterráneas en el sur del país.

Si entendemos la disminución de las aguas como un fenómeno permanente y una realidad país, esto nos obliga a tratar este recurso –maravillosos elemento– como un algo escaso, y por lo tanto estamos obligados a levantar la mirada, dejar atrás los egoísmos y asumir su administración como una cuestión de bien común, hacer todas aquellas inversiones y llevar adelante aquellas políticas necesarias para avanzar en un mejor aprovechamiento.

Actuar con mezquindad y miopía resultan un crimen contra nuestra gente y las generaciones futuras.

¿Cuándo se actúa con mezquindad?

Cuando no se entiende que ésta es una política de Estado y que se detienen políticas exitosas solo por que quienes las llevaron adelante eran autoridades que no pertenecieron a nuestro cerrado circulo ideológico.

Se actúa con mezquindad, cuando no se hacen  las inversiones que la empresa privada puede y debe hacer, como la construcción de plantas desalinizadoras que provean de agua a la minería u otras actividades que necesitan un agua menos pura que la requerida para el consumo humano.

Se actúa con mezquindad cuando se despilfarran recursos públicos sin aprovecharlos para incentivar acciones conjuntas con el sector privado, por ejemplo aquellas acciones de fomento destinadas a tecnificar el riego en la agricultura.

Se actúa con mezquindad cuando se deja de lado la construcción de canales de regadío, embalses y obras de infraestructura que son requisito indispensable para un mejor aprovechamiento de las aguas. Chile está muy atrasado en infraestructura de acumulación y conducción”.

Por ejemplo, citemos el caso de Coquimbo, en donde los niveles de agua embalsados no superan el 6% de la capacidad, lo que ha llevado a los fruticultores a tomar medidas drásticas como arranque de cultivos, podas severas para que los huertos sobrevivan con el mínimo de agua, o incluso abandonar plantaciones completas y a  la desaparición de 32 mil hectáreas de frutales.

Basta de indiferencia, el futuro nos reclamará por la miopía con que estamos actuando.