Sequía y conciencia para un futuro mejor

Siete años de sequía no los soporta nadie si no se está preparado y no se toman medidas apropiadas. Siete años de sequía que han diezmado cosechas y plantaciones que requirieron de muchos años para ser productivas y las cuales daban trabajo a miles de personas. Siete años de sequía que con una gran probabilidad se convertirán en ocho.

Sequía y conciencia para un futuro mejor

Siete años de sequía no los soporta nadie si no se está preparado y no se toman medidas apropiadas. Siete años de sequía que han diezmado cosechas y plantaciones que requirieron de muchos años para ser productivas y las cuales daban trabajo a miles de personas. Siete años de sequía que con una gran probabilidad se convertirán en ocho.

Obviamente como seres humanos podemos hacer bien poco para hacer que llueva. No tendría mucho sentido ponernos a bailar a la lluvia hasta que “decida” caer. Algunos nos dirán que el cambio climático es causado por la influencia del hombre y tal vez tengan razón por lo que tendríamos que empezar a tomarnos en serio el tomar medidas tanto a nivel nacional como promover medidas a nivel mundial para promover una cultura del medio ambiente sana y sustentable. Pero las circunstancias nombradas permiten las excusas porque realmente no dependen totalmente de nosotros lo que da paso a darles la culpa a otros, como al clima o a la historia de los países más industrializados.

El ejemplo de varios países que han sabido adaptarse a situaciones de escasez de agua nos debería servir como modelo. Desde hace miles de años que diversas civilizaciones han transportado agua por las regiones más agrestes para poder alimentar los campos y ciudades. Hoy existen testigos históricos que nos muestran de estas impresionantes obras de ingeniería, un ejemplo son los acueductos romanos repartidos por toda Europa o los canales Incas que recorren los valles del sur del Perú. En la actualidad es común dar el ejemplo del modo de aprovechar el agua en el desierto de Israel que en situaciones climáticas extremas no se han doblegado ante las circunstancias y con inteligencia han sabido adaptarse.

La primera parte de la solución para nuestro caso es que tomemos conciencia como país que hay que tomar medidas profesionales, que nos involucren a todos y que probablemente nos van a costar. Tenemos que generar una cultura, que parta de nosotros mismos y luego por el que tenemos al lado. La segunda parte de la solución es la promoción de proyectos profesionales, es decir, estudios y proyectos serios con mirada de largo plazo y que involucren a todo el país. Proyectos que formen parte de una gran red nacional para aprovechar bien el agua que tenemos. Como ejemplo de un elemento de la solución es la idea propuesta décadas atrás, de crear una red de estanques y canales comunicantes (como los vasos comunicantes) a lo largo del país que permitiría que la lluvia que rebalsa en el sur o en el norte se comunique al resto de regiones. Es más que probable que hayan más ideas pero lo importante es conocerlas, elegir las mejores e implementarlas lo antes posible.