Temuco conmemora 134 años de historia

Para conocer un poco más de la historia de esta ciudad, se debe recorrer el Museo Regional de Temuco, ubicado en una antigua casona colonial declarada Monumento Histórico Nacional. 

Temuco conmemora 134 años de historia

Encantado por la belleza de sus cerros y su río, el Ministro Manuel Recabarren creó el 24 de febrero de 1881, exactamente hace 134 años, el fuerte Recabarren o Temuco.

El variado y nutrido grupo de hombres y mujeres que tuvo la tarea de levantar esta ciudad, nunca imaginó el vertiginoso crecimiento de Temuco, el que ya se visualizaba en sus primeros años. Nacida como consecuencia de una tarea militar, Temuco tuvo en sus inicios las características de un campamento y un año después de su nacimiento, ya se insinuaban las calles que hoy conforman el agitado centro de la capital regional.

Poco tiempo después, el 15 de abril de 1888, ya se elegía a las autoridades que conformaron el primer municipio, donde figuraba como Alcalde José del Rosario Muñoz. La conformación multiétnica que la caracteriza, tuvo sus orígenes no sólo en el alto porcentaje de población mapuche, sino también en la llegada de numerosos colonos alemanes y franceses.

El rápido crecimiento poblacional de Temuco ya se apreciaba en los primeros años. En 1895 un censo establecía una población de 7.708 personas y al crearse la provincia de Cautín, cuando Temuco se convirtió en capital, esta cifra aumentó hasta los 16.037 habitantes.

En la Región de la Araucanía, una expedición de 2000 hombres partió de Traiguén en dirección al Cautín. En el trayecto se fundaron varios fuertes y se construyeron caminos, hasta llegar a un lugar llamado Temuco. Allí se edificó un fuerte donde se esta ciudad el 24 de febrero de 1881, el cual contribuyó a la pacificación del pueblo mapuche y a sofocar el levantamiento de este pueblo originario. 

Una vez pacificada la zona donde se encontraba Temuco, se vio en la necesidad de colonizarla con elementos extranjeros, para lo cual se designaron agentes europeos para su ocupación, los que llegaron entre 1882 y 1890. Estas nacionalidades diversas fueron acogidas en Temuco formando la primera población de la ciudad.

La primera propuesta de diseño urbano fue en 1887, realizada por la Misión Topográfica y de Planificación, presidida por el ingeniero civil Teodoro Schmidt. En aquella ocasión se efectuaron loteos, se definieron las manzanas y se trazaron las calles.

De esta forma se definió la estructura y forma de la ciudad. Se numeraron los terrenos, se nivelaron y se nombraron las primeras calles. Algunos años después en 1892, se aprobó el primer Plan Regulador de Temuco, el que estipula las normas de edificación, construcción y urbanización de una ciudad. Éste fue ejecutado por el ingeniero Cristian Sommermeir, en base a la propuesta de Teodoro Schmidt, y contempló la actual Av. Caupolicán y un proyecto de estación de ferrocarriles.

En cuanto a la llegada del ferrocarril, éste marca un hito en la vida cotidiana y en el desarrollo urbano y arquitectónico de Temuco, ya que une a la ciudad con el resto del país, garantizando el abastecimiento permanente.

Todo lo anterior contribuyó a que Temuco, con tan pocos años, haya crecido a pasos agigantados para convertirse hoy en día en una ciudad ágil, universitaria, ventana al turismo con casi 300 mil habitantes y que entrega todo lo necesario para quien la visita. 

Esta ciudad no se queda atrás en el turismo, historia y patrimonio. A solo siete cuadras de la Plaza de Armas de Temuco se encuentra el Monumento Natural Cerro Ñielol, la única Área Silvestre Protegida de Chile que se encuentra en el radio urbano de una ciudad. Destaca por su naturaleza con sus bosques de peumos, boldos, olivillos, robles, laureles y ulmos y una historia única, ya que aquí se encuentra la “Patagua del Armisticio”, que recuerda cuando el pueblo mapuche hizo entrega de sus tierras a los colonizadores para la creación de la ciudad.

Para conocer un poco más de la historia de esta ciudad, se debe recorrer el Museo Regional de Temuco, ubicado en una antigua casona colonial declarada Monumento Histórico Nacional. Acá se pueden observar más de tres mil objetos que comprenden colecciones pictóricas, fotográficas y arqueológicas de la Araucanía.

Asimismo, una parada obligada es el Mercado Municipal. Cientos de pequeñas tiendas de artesanías y souvenirs se mezclan con los olores de los restaurantes que ofrecen una variada y atractiva cocina local. Platos a buenos precios como pailas marinas, pescados, cazuelas, pastel de choclo (maíz) y humitas (maíz rallado y cocido, condimentado con cebolla y envuelto en las hojas de las mazorcas) tientan a sus visitantes cuando caminan por sus multicolores pasillos.