Tumbes, caleta de piedras

Reconocida por ser unos de los atractivos gastronómicos de la región, es además considerada uno de los lugares místicos, repleto de historias y leyendas de Talcahuano. La pesca artesanal es el sustento económico de los cerca de 2.000 habitantes de la caleta Tumbes, junto con el trabajo en astilleros artesanales, donde se fabrican y reparan embarcaciones menores. Su nombre, Tumbes, es materia de varias interpretaciones. Para el historiador Paz Roldán deriva del vocablo quichua "tumpa", que significa "Achacar, levantar falso testimonio"; para otros vendría de "tumpu", nombre de una planta; otros lo derivan del concepto maya "tunkas", que significa "cerro de piedras", o del "tumben" que equivale a "recién llegado". En síntesis, lo más cercano es "tunkas" por la existencia de enormes piedras, especialmente en su área costera.

Tumbes, caleta de piedras

Como asentamiento, se remonta a la época anterior a la llegada de los conquistadores españoles, cuando este lugar era parte del territorio del cacique Talcahueñu, guerrero de quién proviene el nombre de la ciudad de Talcahuano. Siglos más tarde, en 1816, arribaron al lugar familias españolas provenientes de Santander, Bilbao y San Sebastián que habían llegado primeramente a Constitución. Carpinteros, astilleros y pescadores ocuparon el lugar dedicándose especialmente a la caza de la ballena. De aquéllos primeros emigrantes se recuerda a las familias Olivares (José, fue uno de los pioneros), Araya, Bécar, apellidos que aún se mantienen en el sector. La primera nominación dada a la caleta fue Santa María, pero después quedó con el nombre homónino de la península.

Cuenta la leyenda que, durante la Colonia, los españoles habrían escondido un valioso tesoro cerca de la hoy llamada "Quebrada Central". Excavaciones en el sector sólo han encontrado restos humanos que podrían ser de un cementerio indígena. Otra creencia señala que en el lugar hubo un convento de religiosas, las cuales se trasladaron luego que los franciscanos instalaran una fábrica de pólvora. Estos antecedentes ayudan a la supertición que indica que por las noches se suelen ver por las quebradas "monjas y curas rondando".

Sin embargo, especial difusión tiene la leyenda que dice que en el sector costero "Bajos del buey", en la Boca Chica, frente a la Isla Quiriquina, el diablo se puso una noche a arar el lugar con una yunta de bueyes. Estaba tan entusiasmado que no se percató de la llegada del sol, debiendo huir y dejando allí abandonados a sus animales que se convirtieron en piedras...

Con todo Tumbes hoy no es una leyenda, sino una caleta de pescadores ubicada en el extremo norte de la península del mismo nombre, a unos ocho kilómetros del centro de Talcahuano. Reconocida por el Decreto N°240 de la Subsecretaria de Marina que establece la nómina oficial de las caletas de Chile su cultura actual está basada en creencias y costumbres transmitidas de generación en generación, en las que se destacan la fiesta de su patrón pescador San Pedro.

Allí residen más de 300 familias que constituyen una población de cerca de 2 mil personas. A ellas se agrega un centenar de familias que viven en las pequeñas caletas de Canteras, Candelaria y Puerto Inglés, situadas en la vuelta de la península.

Junto a los restaurantes, otro lugar digno de visitar en esta caleta, son sus hermosas casas patrimoniales, botes pesqueros, y puntos de venta de mariscos, todos lugares que dan vida a esta caleta que se tuvo que reconstruir después del cataclismo de 2010, que afectó en gran medida las edificaciones y la principal fuente laboral de la zona: la pesca artesanal.