¿Un ministerio para la ciencia?

Levantemos la mirada y busquemos el futuro en nuestro país. Nuestra situación actual es que Chile es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con la menor inversión en ciencia e incluso la bullada meta de llegar al 0,8% del PIB al 2018 es muy baja y se debería ampliar teniendo en mente que el promedio en la OCDE es de 2%.

¿Un ministerio para la ciencia?

Semana tras semanas nos enteramos de más detalles de la situación que vive el Conicyt y son muchas las voces que alertan ante la falta de conducción y claridad del desarrollo de las ciencias en Chile. Algunos científicos piden incluso hasta un ministerio de las ciencias focalizando el problema en la falta de una institucionalidad y la ausencia del Estado en estas tareas.
Pero ya en el siglo XXI, parece casi anticuado pensar que el Estado podrá resolver el problema. Basta ver las definiciones que Conicyt presenta en su página web para entender que ni siquiera está en su misión el desarrollar en plenitud la ciencia en Chile. Y de hecho algunas de las iniciativas más innovadoras en ciencia y tecnología en Chile están hoy siendo desarrolladas por privados, tales como el centro de Telefónica Chile I+D.

En una mirada moderna del Estado, ¿no sería más razonable pedir que el estado diseñe el escenario para realizar y desarrollar ciencia en Chile, dando herramientas por ejemplo beneficios tributarios y simplificando la tramitación vigente para emprender, en vez de gastar cifras millonarias para crear una burocracia en torno al magro desarrollo científico chileno?

Levantemos la mirada y busquemos el futuro en nuestro país. Nuestra situación actual es que Chile es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con la menor inversión en ciencia e incluso la bullada meta de llegar al 0,8% del PIB al 2018 es muy baja y se debería ampliar teniendo en mente que el promedio en la OCDE es de 2%.

Pero para lograr esta meta no se debe tener como referente solo al Estado sino que debemos atender a los ciudadanos. Fortalecer el desarrollo científico debería estar en manos de los privados, de las universidades y de las empresas, nidos del desarrollo de los países. Quedarnos atrapados en un nuevo ministerio no ayudaría en nada.