Un Pinot Noir despechado

El resultado fue un vino llamado Despechado 2013, un verdadero juguito de frutillas, fresco y ligero, que con sus 12 grados no tiene otra pretensión que ser tomado con rapidez. 

Un Pinot Noir despechado

A las uvas de pinot noir plantadas en tres hectáreas alrededor de House Casa del Vino, en Casablanca nadie las quería. Varios años pasaron hasta que apareció Daniela Salinas, enóloga del lugar desde 2012, quien decidió hacer un vino con éstas.

Pero decidió hacer no un vino cualquiera, sino uno elaborado ciento por ciento en huevo de cemento –que mantiene el vino en constante movimiento–, utilizando solo levaduras naturales, y guardado durante cuatro meses en una antigua tinaja de greda.

El resultado fue un vino llamado Despechado 2013, un verdadero juguito de frutillas, fresco y ligero, que con sus 12 grados no tiene otra pretensión que ser tomado con rapidez.

Solo hay 1.200 botellas disponibles. Esta delicia es el segundo estreno proveniente del taller experimental de House Casa del Vino, que insta a sus enólogos a que elaboren vinos de autor, más chasconeados que los que acostumbran a producir para sus otras líneas.

El próximo será una creación de los famosos hermanos Michelini, de Zorzal y Passionate Wines, quienes ya están elaborando un malbec llamado Malmau, proveniente de parras de más de cincuenta años del Maule, que con su fruta negra intensa y madura, y una acidez eléctrica, seguro será un hit. Mientras, a sacar copas, juntar un par de amigos y descorchar una, dos, o tres botellas de este jugoso vino.