Un vicio adornado, en el lugar que más duele

Hace ya varios años que unas maquinitas con luces y sonidos hipnotizantes tientan a miles de personas a lo largo de Chile. Y no nos referimos necesariamente a un casino, sino que a un almacén de barrio, o bien, a un lugar dedicado a este rubro de las máquinas tragamonedas.

Un vicio adornado, en el lugar que más duele

Esta semana se publicó un informe donde se muestra que el Casino de Talca supera en 56% los ingresos por m2 de su competidor más cercano: el Enjoy Santiago. Cifras que lamentablemente se contrastan con los dilemas económicos y alta cesantía de la región.

Hace ya varios años que unas maquinitas con luces y sonidos hipnotizantes tientan a miles de personas a lo largo de Chile. Y no nos referimos necesariamente a un casino, sino que a un almacén de barrio, o bien, a un lugar dedicado a este rubro de las máquinas tragamonedas.

Tan populares se hicieron que incluso algunos municipios prohibieron su funcionamiento, ya que calificaron a estos aparatos como juegos de azar (lo que genera conflicto por el uso de patentes correctas). De la misma forma, los medios de comunicación dieron cuenta de la otra realidad: las señoras, muchas veces dueñas de casa, que encontraron en estas máquinas una entretenida forma de pasar el rato y –a veces- de ganar algo de dinero.

Y con ese “a veces” metemos el dedo en la herida. Es que, como era de esperarse, las maquinitas suelen quedarse con más dinero del que entregan. Al final, “La Señora Juanita”, aquel tan manoseado estereotipo de la dueña de casa chilena, se gastaba buena parte de la plata del mes en las famosas tragamonedas. 

Con ello, quedó patente una realidad nacional, la misma que propició el boom de los casinos en Chile. 

Por años, prácticamente el único lugar de juegos que conocía buena parte de nuestros coterráneos era el de Viña del Mar. Sin embargo, un informe de la Superintendencia de Casinos reveló que cada vez más chilenos asisten a apostarlo todo.

De esta manera, los casinos chilenos son hoy los de mayor crecimiento en Sudamérica, además de ser el país que más tiene: 20 a lo largo del territorio, concentrándose la mayoría entre las regiones del Bío Bío y Araucanía.

Y, un poco más al norte, se encuentra el casino con mayor ingreso promedio en Chile: el gran casino de Talca, único de la región del Maule. 

Con $1.021.169 por m2, el Casino de Talca no solo se aleja del promedio de la industria que es $450.846, sino que a la vez supera en un 56% al que le sigue que es Enjoy Santiago con un ingreso por m2 de $655.542.

Lo curioso de esto, es que esta zona hace años que se ve afectada por altos índices de cesantía y dificultades para encontrar trabajo. De hecho, según la OCDE, la ciudad de Linares, ubicada 50km al sur de Talca, registra el mayor índice de pobreza del país. Allí, uno de cada cuatro habitantes vive en esa condición. Y es que su economía se sustenta en empleos precarios ligados a la agricultura, sector cuya rentabilidad varía según la temporada del año.

Pero no sólo hablamos de Linares. En todo el Maule Sur se vive una difícil lucha contra el desempleo y cesantía, la que alcanza un 9,5 %. Así, esta zona se ha transformado en un extenso territorio que a ratos parece un lago de fango, del cual sus habitantes no pueden crecer ni salir adelante, pese a los esfuerzos por parte del Ejecutivo en crear empleos de emergencia.

¿Cómo se explica entonces, que una región tan golpeada en lo económico, puede jactarse de tener el casino con mayor ganancia promedio del rubro?

Porque hoy, La Señora Juanita no necesita ir a uno de los llamados “Casinos de los Pobres”. ¿Para qué? Si tiene todo el glamour de las luces de un casino de verdad, en la puerta de su casa, con un ambiente de película, tragos exóticos y premios más grandes. Lo triste, es que también es más grande el gasto. 

Hoy tenemos conciencia para saber que ir todos los días a embriagarse a un bar es perjudicial para salud, e incluso mal visto. ¿Cuándo vamos a tomar conciencia, de que ir todos los días al casino, a gastar lo que no tenemos, puede ser tan perjudicial como otros vicios? Tarea para la casa, donde parte la educación de cada uno.