Una espera de décadas

"Por primera vez, Conicyt y la Armada les abrieron la posibilidad de presentar proyectos de investigación para este fantástico buque terremoteado. (Era el "Cabo de Hornos" que la Presidenta Bachelet iba a botar en Talcahuano para el terremoto del 27/F)..."

Por: Nicolás Luco (El Mercurio).

Una espera de décadas

El viernes culminó el plazo para que nuestros oceanógrafos postulen a embarcarse en el buque de investigación marina "Cabo de Hornos".

Por primera vez, Conicyt y la Armada les abrieron la posibilidad de presentar proyectos de investigación para este fantástico buque terremoteado. (Era el "Cabo de Hornos" que la Presidenta Bachelet iba a botar en Talcahuano para el terremoto del 27/F).

La Armada lo recuperó. Científicos lo navegarán para descubrir nuestro mar.

No resulta barato. Mover el buque vale 26.500 dólares diarios. Pero dejarlo en el puerto implica nuevamente darle la espalda al 80% de nuestro Chile.

Eso es imposible, ya.

Ni el país ni el mundo pueden seguir a tientas por el mar, después del golpe que nos dio la conferencia "Nuestro Océano", que organizó hace una quincena la Cancillería con el gobierno de EE.UU. y las más importantes organizaciones oceanográficas.

Hacerse cargo de ese foco de vida impulsa el ánimo de nuestra Cancillería. De hecho, durante la conferencia "Nuestro Océano", el cancilller contó que hacía unos días el ministro de Defensa lo llamó:

-¡Aló! Hemos detectado un grupo de naves que, creemos, está pescando en aguas chilenas, ¿abordamos?

El canciller le contestó:

-Abordemos.

-¿No quisieras preguntarle a la Presidenta?

-No. Prefiero ponerme colorado pidiendo excusas, después -contestó el canciller Heraldo Muñoz.

No importa qué ocurrió luego. La escena muestra la decisión de nuestra autoridad: nuestro es el mar.

Cinco temas preocuparon a la Conferencia "Nuestro Océano": la basura, la sobrepesca, la pesca ilegal, la acidificación y la gobernabilidad del océano.

No es para menos. Recién, la Universidad de Adelaida publicó en "Proceedings of the National Academy of Sciences" un trabajo terrible de ecólogos marinos. Analizaron 632 experimentos publicados y concluyeron que pocas especies podrán aclimatarse al alza de temperatura y la acidificación del mar. Pronosticaron la drástica reducción de especies en cantidad y diversidad. Está en riesgo el "futuro esplendor". Pero tenemos un agente secreto.

Nuestro buque "Cabo de Hornos" es un investigador diestro: laboratorios, ultrapurificador de agua, frigoríficos, sensores múltiples (capaces de dibujar el fondo marino, de detectar objetos enterrados hasta 100 m bajo el barro), ecosonda capaz de penetrar 10 mil metros, comunicación con robots de exploración, teléfono submarino, perfiladores de sonido, sala de operación de sensores, quilla retráctil...

La semana pasada, el Instituto Milenio de Oceanografía presentó en la U. de Concepción www.sumergete.cl para estudiantes, con los saberes que los científicos logran en el océano.

Conversé con ellos sobre el "Cabo de Hornos": "Después de décadas pidiendo poder investigar en alta mar" -me dijo Carmen Morales, oceanógrafa de ese Instituto-, "¡al fin!".

Ahí están el buque, los instrumentos y los científicos. Y el mar.

Fuente: Nicolás Luco - El Mercurio Blogs.