Una mirada al pasado dorado de Valparaíso

A pocos meses de abrir sus puertas, el histórico edificio Anglo Sudamericano en el corazón de Valparaíso, invitará a echar un vistazo hacia el pasado glorioso de la “Joya del Pacífico”.

Una mirada al pasado dorado de Valparaíso

Siete enormes cúpulas de tres metros de largo cada una, magníficos pilares, mármoles de colores, vitrales formidables y una inversión de US$ 3,4 millones son algunos antecedentes que permiten dimensionar la titánica labor de recuperar el antiguo inmueble patrimonial.

A pasos de la finalización de la reconstrucción y remodelación, las puertas de la edificación están a punto de abrirse con la habilitación de un museo donde se exhibirán artefactos del siglo XX, como antiguas balanzas donde se pesaba el oro, relojes y timbres, además de un libro sobre la construcción del edificio, todo ello de mano el Banco Santander, actual inquilino de tan prestigiosa residencia.

El inmueble fue construido, entre 1919 y 1923, posee una arquitectura denominada monumental ecléctica, y se encuentra dentro de la zona del puerto protegida por la Unesco. El proyecto fue realizado por los arquitectos londinenses M.E. Collins, mientras la ingeniería fue resuelta por la centenaria sociedad inglesa British Reinforced Concrete Engineering Co. Ltd. Ya al finalizar diciembre de 1923, la construcción ya se transformó en la que fuera la más bella y cara edificación bancaria en Chile. 

Terminado en 1924, originalmente acogió a las oficinas centrales del Banco Anglo Sudamericano. Luego sus siguientes dueños fueron el Banco de Londres y América del Sud Ltda, quienes se mudaron después de 1936. 

Posteriormente, el edificio fue ocupado por el Banco O’Higgins, que se fusionó con el Banco de Santiago, dando origen a su huésped el Banco Santander. Sus murallas están cubiertas por un distintivo mármol travertino vetado y terminaciones de bronce y otras firmas inglesas proveyeron otros elementos muy distintivos como el reloj de la entrada y los muebles principales.

En el primer piso, a la izquierda, el edificio tiene una bella placa conmemora los nombres de los soldados ingleses que murieron en la primera guerra mundial.

La magnitud de esta construcción se entiende en el marco del explotación del salitre en el norte de Chile, que en 1900, produjo que Valparaíso fuera el centro financiero de las operaciones generadas por la explotación minera.