Una oportunidad para vivir la solidaridad

En una sociedad crispada por el egoísmo y la desconfianza los invitamos a vivir la solidaridad que nos enseñó el Padre Hurtado. A 63 años de la muerte del Santo queremos detenernos, recordar su alegría y humildad y su enorme mensaje que le enseñó a todo un pueblo, a nuestro país, a enfrentar activamente la pobreza y el abandono.

 

Una oportunidad para vivir la solidaridad

Hoy la obra de Alberto Hurtado está más presente que nunca y sus lecciones debería resonar en nuestra conciencia con fuerza: “la caridad empieza donde termina la justicia”; “nadie es tan pobre que no pueda dar”; “hay que dar hasta que duela”, son frases que están plenamente vigentes.

Pese a que el desarrollo económico nos ha llevado a crecer como sociedad aún no somos capaces de derrotar la pobreza. Y para hacerlo estamos convencidos que las viehjas recetas no bastan. No se trata de redistribución se trata de oportunidades. De tender realmente la mano al que esta a tu lado y ayudarlo a mejorar sus condiciones. Al ver como nuestra sociedad ha crecido nos damos cuenta que lo nuevo no es la pobreza, sino que lo que debe cambiar, lo que debe ser nuevo es la actitud con que enfrentamos esa pobreza. 

Y aunque son muy pocos los chilenos los que podrán tener una vida tan plena, tan fecunda, tan comprometida, y una muerte tan abnegada, como la tuvo el padre Hurtado; todos tenemos la oportunidad de aprender de su ejemplo, dentro de nuestras capacidades y acotados por nuestras debilidades. 

Hoy Chile debería tener como meta la superación de la pobreza y ante tantos temas que nos separan, deberíamos tener como causa la derrota de la desigualdad extrema.

En esta semana en que recordamos la solidaridad, también valoremos la inspiradora obra del Padre Hurtado, por su inspiración y también por su obra, el Hogar de Cristo y el enorme aporte y contribución que hace a hacer de Chile un país más justo, un país más solidario, un país mejor.