Vamos por 115 años de rodeos

Por: Arturo Montory

En 1860 se inicia el rodeo como deporte campesino, nacido de los arreos de ganado primaverales de las haciendas de la zona central, efectuados en corrales de pircas de piedra, donde los huasos lucían su bravura, gallardía y profundo apego a la faena de seguir el ganado y apartarlo a plena velocidad.

 

Vamos por 115 años de rodeos

En 1860 se inicia el rodeo como deporte campesino, nacido de los arreos de ganado primaverales de las haciendas de la zona central, efectuados en corrales de pircas de piedra, donde los huasos lucían su bravura, gallardía y profundo apego a la faena de seguir el ganado y apartarlo a plena velocidad de sus caballos, gritaban y chivateaban en el arreo, eran completamente inconscientes del peligro y gozaban a plenitud, vestidos de huaso y enchamantados y con sus mejores aperos, era competencia total, de caballos, aperos y destreza, el uso de todo lo que aprendieron de niños en la faenas del campo antiguo, que les llego de sus padres y antepasados.

Cuando un jinete se caía y quebraba una pierna o brazo, se amarraban un madero a ello, la sujetaban con un pedazo de lazo y a montar y seguir corriendo, así está escrito por cronistas extranjeros de la época, que se admiraban de ello, porque además en cada casa campesina de la zona central había un herido con secuelas por ello.

El miedo o temor no era una palabra usada, riesgo y goce de ello era la expresión, por ello se llamó Deporte, una acción o faena de entretenimiento no de uso práctico.

Por su complejidad de inmediato se establecieron ciertos reglamentos en un principio de trasmisión oral, y el primer jurado fue el “aplauso del público”, la collera que más los recibía ganaba lo que acicateaba a hacer fantasías de bravura y riesgo, lo que llevo a producirse una gran cantidad de accidentes del ganado, caballos y jinetes, por lo cual fueron dosificando esa fuerza imparable de los jinetes, y personas criteriosas y acampadas hicieron las veces de “jurados”, las cuales debían tener una gran influencia publica sino los avasallaban.

Así fueron premiando el arreglo de los caballos y la técnica de los jinetes, el destrozo total se eliminó y se empezó a disfrutar de limpieza y técnica, nace la “escuela ecuestre huasa” en plenitud.

Bajaron los accidentes de jinetes, se pusieron ramas en las atajadas para proteger el ganado y caballos, en fin se fue dosificando y agregando maestría.

Esta escrito que grandes padrillos como Guante I, Codicia, fueron caballos muy “arreglados” en las faenas de rienda y rodeo, y ya aparecen las familias

Bustamante, Rey, Cortes, Urbina, Araya, Celis, continuadores de este arte del arreglo para rienda y rodeo nacido a mediados del 1800.

En 1911 como mencionamos en columnas anteriores se efectúa un rodeo de carácter nacional en Victoria, y ya son famoso los rodeos en Concepción, Angol, Los Ángeles, Chillan, Talca, Curicó, San Fernando, Rancagua, Aculeo, Barrancas, Pila del Ganso y Quinta Normal en Santiago, Maipú y Maipo, Colina, Los Andes, Melipilla, Llay Llay, Illapel, Coquimbo, Limari, zonas donde vestigios de medialunas antiguas aun lo delatan.

En la primera época del 1900 comienzan a surgir los grandes corrales, Aculeo, Curiche, de Pedro Juan Espinoza, de la familia De La Fuente, de los Moraga, de los Bustos, de Miguel Benavente, de los Cuevas, de los Moller, de los Urrutia, de Jesús Regalado Bustamante, de Ramiro Rey, de Remigio Cortes, ya por 1935 en adelante de Belarmino Ormeño, de los Urzua, de los Cardemil, de los Bejares, de los Aguirre, de los Rivadeneira, de los Larenas, de los Vial, de los González, de los Vergara, de los sureños Santos, de los Mora, de los Jequier, de los Buchmann, de los Schwalm, de los Gaedicke, de los Angulo, de los Soriano, de los Vázquez, de los Stolzenbach y en el norte de los Álvarez, de los Bou, de los Barrios, de los Varela, en fin en cada zona van surgiendo familias completas dedicadas al rodeo.

En 1925 durante el gobierno de don Carlos Ibáñez del Campo se publica el primer Decreto en relación al rodeo y lo ordena en lo administrativo.

En 1936 la Sociedad Nacional de Agricultura inaugura el famosísimo rodeo de la Quinta Normal que tuvo el carácter de competencia nacional durante 25 años.   

En 1949 en abril se efectúa el Primer Campeonato Nacional en Rancagua, con gran ayuda de la Braden Cooper.

En 1962 nace la Federación del Rodeo Chileno con el fin de ordenar y darle carácter de Deporte Nacional al rodeo, cuya legalidad la realizó el gobierno de don Jorge Alessandri Rodríguez.

Los primeros campeones de 1911 en Victoria fue Tobías Labbe y Miguel Letelier, en las yeguas Maga y Caja; en 1936 los primeros ganadores de Quinta Normal fue Curiche de Estanislao Anguita en Flotador y Racacha con los jinetes Humberto Zúñiga y Eduardo Aguilera; en 1949 en Rancagua ganaron Ernesto Santos y José Gutiérrez en Chunga y Bototo; y en 2014 los actuales campeones son del criadero Santa Isabel con los jinetes Eduardo Tamayo y Juan Carlos Loayza en Delicada y Dulzura.

Así se escribe la historia, seguiremos en otra columna con caballos y jinetes memorables, cuidemos nuestro rodeo.